A 50 años del golpe de Estado de 1976, desde el CoPIG impulsamos Memoria en Movimiento, una iniciativa que busca recuperar y poner en valor las experiencias de nuestros matriculados durante uno de los períodos más complejos de nuestra historia reciente.
Sabemos que la memoria no es solo recuerdo, es construcción colectiva, identidad profesional y compromiso con el presente. Por eso, invitamos a quienes atravesaron esos años, como estudiantes, profesionales o en su vida cotidiana, a compartir sus historias. ¿Cómo se transformaron los espacios de estudio y trabajo? ¿Qué huellas dejó ese tiempo en la práctica profesional? ¿Qué recuerdos persisten del clima social, en la universidad, en las obras, en los equipos de trabajo o en los territorios?
Esta convocatoria busca reunir relatos que den cuenta de esas experiencias a través de vivencias personales, historias de colegas, situaciones en ámbitos laborales o académicos, así como también registros documentales o fotografías que ayuden a reconstruir ese tiempo.
Los testimonios podrán abordar (entre otros aspectos):
- Cambios en la vida cotidiana, laboral o académica
- El ambiente en universidades e instituciones técnicas
- Experiencias en obras, empresas o territorio
- Situaciones de control, censura o vigilancia
- Historias de colegas afectados directa o indirectamente
- Recuerdos que permitan dimensionar el contexto social de la época
Invitamos a compartir relatos escritos (de hasta dos carillas), así como también material visual o documental que contribuya a esta construcción colectiva. Los aportes formarán parte de un archivo institucional en desarrollo, con proyección a futuras publicaciones y acciones de difusión.
- Recepción de materiales y consultas: prensaydifusion@copigmza.org.ar
- Modalidad: Envío mediante formulario, aquí
- Plazo de recepción: Abril, mayo y junio de 2026
Cada historia suma. Cada testimonio construye memoria. Como profesionales comprometidos con la sociedad, entendemos que no hay desarrollo posible sin democracia, ni ejercicio técnico que pueda sostenerse por fuera del respeto a los derechos humanos.
Hoy, a medio siglo de aquellos hechos, seguimos construyendo una memoria activa, colectiva y en movimiento para las generaciones que vienen.