11 febrero, 2026

11 de febrero: Mujeres y Niñas en la Ciencia

Compartimos la experiencia de una geóloga mendocina como punto de partida para reflexionar sobre las trayectorias femeninas en el ámbito científico y los desafíos pendientes en materia de equidad.

Imagen destacada

Una fecha para visibilizar trayectorias y reflexionar sobre los desafíos pendientes

Cada 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, una fecha impulsada por las Naciones Unidas con el objetivo de visibilizar el aporte de las mujeres al conocimiento científico y promover una participación plena y equitativa en todas las áreas de la ciencia y la tecnología. La efeméride invita a reflexionar sobre las condiciones estructurales en las que se desarrollan las carreras científicas y los desafíos que aún persisten en términos de igualdad.

En ese marco desde el Consejo Profesional de Ingenieros y Geólogos de Mendoza, la experiencia de María Luz Aguilar permite poner en diálogo la dimensión personal de una vocación sostenida en el tiempo con el contexto más amplio en el que se inscribe el trabajo de las mujeres en la ciencia. María Luz es geóloga, especialista en Ingeniería Ambiental, matriculada del COPIG y se desempeña desde hace veinte años en la Comisión Nacional de Energía Atómica, regional Mendoza, en el área de exploración.

Desde que tengo uso de razón quise ser geóloga”, recuerda al repasar sus primeros pasos. Esa vocación temprana la llevó incluso a dejar su provincia para poder formarse, una decisión que reconoce como exigente, pero necesaria para seguir el camino elegido. Antes de su ingreso a la Comisión Nacional de Energía Atómica, su recorrido profesional incluyó tareas de monitoreo ambiental vinculadas a la industria petrolera, experiencias que consolidaron su interés por el cruce entre geología, ambiente y desarrollo productivo.

Al referirse a su experiencia como mujer en ámbitos históricamente masculinizados, María Luz describe un recorrido atravesado por el trabajo en equipo y la camaradería, incluso en contextos donde muchas veces fue la única mujer durante campañas de campo. Desde su mirada, estas situaciones no representaron un obstáculo para su desarrollo profesional y destaca el valor de los espacios laborales donde prima el respeto y la cooperación.

Su testimonio refleja una vivencia personal positiva dentro del sistema científico, pero también abre la puerta a una reflexión más amplia. Las mujeres continúan enfrentando desigualdades estructurales en el ámbito científico y tecnológico, como menores niveles de acceso a cargos jerárquicos, brechas en el reconocimiento profesional y una mayor carga de tareas de cuidado familiar que impacta en el desarrollo de las carreras. Reconocer estas tensiones forma parte del trabajo que aún tenemos por delante como organizaciones, Estados y sociedad.

En ese sentido, María Luz valora los espacios institucionales que acompañan y sostienen el desarrollo profesional. “En la CNEA he encontrado un lugar para crecer y desarrollarme”, señala, al tiempo que destaca la riqueza del trabajo en equipos diversos, donde distintas miradas se complementan y fortalecen los resultados. Desde su experiencia, la construcción colectiva y el aprendizaje compartido resultan centrales para una práctica científica de calidad.

Al pensar en las niñas y jóvenes que hoy sienten interés por la ciencia, su mensaje apunta a la importancia de animarse a transitar esos caminos, aún cuando impliquen desafíos. Su recorrido pone en valor la perseverancia, la formación continua y el acompañamiento institucional como factores clave para sostener una vocación a lo largo del tiempo.

La historia de la licenciada Aguilar permite visibilizar una trayectoria posible dentro del sistema científico y nos invita a reafirmar la necesidad de seguir construyendo condiciones más justas e igualitarias. En este 11 de febrero, el COPIG se suma a la reflexión colectiva sobre el rol de las mujeres y las niñas en la ciencia, entendiendo que el reconocimiento de las experiencias individuales debe ir de la mano de políticas, prácticas y miradas institucionales que promuevan una participación verdaderamente equitativa.